La principal central empresaria del país analizó con detenimiento y de manera crítica las cuentas en rojo del sector energético en el informe mensual denominado Actualidad Industrial, difundido ayer, después de la habitual reunión de la Junta Directiva. De acuerdo con sus números, en los primeros seis meses del año el rojo de la balanza del sector fabril anotó 3363 millones de dólares, 131% más que el del mismo período del año pasado, de US$ 1458 millones. "Este aumento del déficit del sector energético (US$ 1905 millones) supera la magnitud de la contracción del superávit comercial argentino (US$ 1698 millones)", lamentó la entidad. Así lo consignó La Nación.
El déficit energético es la causa de algunos de los principales males que aquejan a las empresas. Entre ellas, las restricciones para comprar dólares, las dificultades para girar dividendos al exterior y los problemas para importar insumos o maquinarias que implican un pago en el exterior. Según la interpretación de la UIA, el crecimiento de las compras de energía en el exterior se debe a que en los últimos meses se intensificó la dependencia de la economía doméstica de la importación de energía. Por caso, dos tercios de la producción de electricidad proviene de las centrales térmicas, que ampliaron su participación en la oferta nacional. Por eso, la necesidad de esa clase de equipos implica un mayor uso de combustibles que escasean en el país desde hace años.
Por eso "se requiere importar más gasoil y fueloil, sin que este gasto implique un crecimiento en infraestructura energética, con lo cual es un desembolso para que el sistema continúe funcionando aunque sin incrementar la capacidad de generación a futuro". El informe de la UIA también lamenta la pérdida del "autoabastecimiento en materia de gas, en un marco donde el 57% de la matriz energética argentina es gasífera, lo cual presiona sobre las importaciones".
Héctor Méndez, presidente de la UIA, encabezó la reunión de ayer con un elogio hacia el desarrollo del proceso electoral. Después, los industriales acordaron los temas que le llevarán a Cristina Kirchner a una próxima reunión que todavía no está definida, pero que fue convenida hace dos semanas en una conversación telefónica entre el líder de la UIA y la Presidenta. Se le plantearán cuatro temas: la inquietud por un seguro ambiental, que sube los costos de las empresas y es acusado de poco transparente; el artículo 20 de la ley de reforma del mercado de capitales, que faculta a la Comisión Nacional de Valores a nombrar veedores en compañías por pedido de accionistas con al menos el 2% de las acciones; el pago de reintegros del IVA para exportaciones, y subir el límite de facturación para planes de financiación de pymes, hoy fijado en 10 millones de pesos.
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