Esto se consigue cuando el estudio ambiental se realiza en el marco de una alianza estratégica entre el Cliente y el Consultor donde ambos comparten el objetivo de lograr un documento técnico, preciso y concreto, que sea útil como herramienta de gestión para la obra. Cuando esto sucede, se logra un resultado óptimo tanto para el proyecto como para su entorno natural y social.
Para el consultor, el desafío consiste en lograr un producto técnico de buena calidad, conciso, preciso y sin ambigüedades, donde se expongan las cuestiones ambientales realmente relevantes para la obra. El estudio debe estar focalizado en el proyecto y en su entorno inmediato y la escala de análisis debe ser adecuada. La inclusión de información poco relevante puede oscurecer el análisis más que aportar al conocimiento y hace dificultosa la lectura y comprensión del informe.
Para el Cliente, el desafío consiste en comprender que un estudio ambiental bien realizado requiere de tiempo, recursos y buena información del Proyecto. Tanto la información del Proyecto (ingeniería) como los recursos normalmente se consiguen, pero el tiempo suele ser ajustado debido a exigencias del cronograma de obra. Por este motivo, es necesario que el tiempo requerido para realizar el estudio ambiental y el requerido para obtener su aprobación sean incorporados en el cronograma de obras con la debida anticipación para evitar demoras no deseadas.
En Argentina estamos a las puertas de grandes proyectos de inversión en energía, minería e infraestructura de transporte que van a requerir de estudios ambientales. Esto se va a dar en un contexto interesante y exigente tanto para los inversores como para los consultores, que serán supervisados tanto por las autoridades de aplicación como por la sociedad.
Las autoridades de aplicación del marco regulatorio ambiental, cuentan actualmente con equipos técnicos capacitados y entrenados para controlar prácticamente cualquier proyecto de inversión. Han adquirido experiencia y capacitación y son cada día más exigentes en cuanto al cumplimento de las normas. Además, cuentan con herramientas de gestión poderosas como el marco regulatorio y los recursos que obtienen para la fiscalización en campo. La legislación ambiental, profusa en leyes, decretos, resoluciones y normas menores, les da un marco de referencia objetivo y de cumplimiento obligatorio en cada jurisdicción.
La sociedad a su vez, está informada y motivada para reclamar por un desarrollo sustentable que le permita vivir cada día mejor sin que esto vaya en desmedro del ambiente que habita. La sociedad reclama por un desarrollo sustentable y en ese desafío estamos todos.
Fuente:http://elinversoronline.com/
Publicar un comentario