Las consecuencias que tiene sobre el calentamiento el consumo ha hecho que algunos países europeos hayan empezado a etiquetar productos de alimentación con el cálculo de la huella ecológica que ocasionan las mercancías. Tesco, una de las cadenas de supermercados más importantes de Gran Bretaña, ha comenzado a poner la etiqueta de carbono en sus productos; patatas fritas o zumos de naranja indican las emisiones de CO asociadas. Los hipermercados 2 Casino, de Francia, ofrecen decenas de alimentos que marcan la huella que dejan sobre el planeta, medida en gramos de CO por cada cien gramos 2 de producto. Y otras empresas hacen lo mismo (Migros en Suiza, firmas embotelladoras en Francia o Gran Bretaña, de harina de avena en Finlandia). El operador Orange ha empezado a explicar la huella de la telefonía móvil. En todos estos casos, se hace una estimación de la cantidad de gases invernadero emitidos en todas las etapas de producción y transporte de una mercancía.
El ciudadano va a actuar atendiendo a criterios diversos; pero cada vez lo hará de manera más responsable", opina. En España aún colea la polémica por Quesos El Ventero, que anunció que su queso era "neutro en carbono" (al descontar emisiones de CO por una inversión 2 en un parque eólico). Su osadía fue muy criticada por cuantos afirmaban que no había un respaldo metodológico fiable. Por eso, los expertos consideran que "es necesario homogeneizar las diferentes herramientas de medición, pues pequeñas diferencias en el modo de análisis pueden crear diferencias significativas en los productos", cuenta Olivier Jan. La multitud de iniciativas puestas en marcha por las empresas españolas (para medir productos y procesos industriales) hace necesario que el Ministerio de Medio Ambiente deba poner orden y homogeneizar los criterios de medición, "para evitar la confusión entre los consumidores, pues empresas y consumidores quieren que el etiquetado se haga bien", según Elvira Carles, directora de la Fundación Empresa y clima, vinculada a la Cambra de Comerç de Barcelona.
Fuente: http://www.lavanguardia.es/
Publicar un comentario