Argentina - Está condenada a constituirse en una potencia a nivel mundial - Parte III

En la primera licitación GENREN, ENARSA demandó 1015 MW de energías renovables; entre las que se encontraban las energías eólicas, térmicas con biocombustible, pequeños aprovechamientos hídricos, biogás, y solares. Es interesante destacar que se adjudicaron 754 MW a proyectos eólicos -17 proyectos-, 10,6 MW a pequeños aprovechamientos hidroeléctricos -5 proyectos-, 20MW de energía solar -6 proyectos- y 110,4 MW a proyectos de energía térmica a partir de biocombustibles -4 proyectos-.


El resultado de la subasta arrojó que la energía solar es la más cara, a un precio promedio de 570 USD/MW, seguida por la térmica con biocombustibles, de 290 USD/MW, luego las pequeñas represas, al precio promedio de 160 USD/MW, y finalmente los proyectos eólicos, a un promedio de 120 USD/MW.

En la actualidad se encuentra pendiente la finalización de la licitación GENREN II, donde se han presentado también varias propuestas de generación de energía eólica. 

Las Inversiones en Esta Clase de Energía 

 El sector de energías renovables es un mercado muy interesante para el inversor privado.
Si bien se trata de la realización de una actividad de interés general, inserta en una política pública a largo plazo, Cassagne precisó que lo cierto es que nuestro país,al igual que muchos países de Latinoamérica, sufre un evidente déficit en lo concerniente a las obras necesarias para su desarrollo económico y social.

“El mayor problema radica en la insuficiencia de recursos estatales para llevar a cabo las grandes inversiones que se requieren para la construcción de obras de infraestructura” sostuvo el abogado.

A su vez, los Estados no pueden postergar la satisfacción de necesidades básicas de la población -como la nutrición, la vivienda, el empleo, la salud, la educación y la seguridad- que no están cubiertas en forma digna y adecuada.

En este escenario, Cassagne destacó que el sector privado resulta fundamental para colaborar en la concreción de proyectos de energías renovables, dado principalmente su expertise en la materia, pero también debido a la necesidad de obtener el financiamiento necesario para estas obras.

En este entendimiento, si bien el sector privado debe obtener financiamiento por cuenta propia -ej., emisión de obligaciones negociables, project finance, etc.- el proyecto GENREN contempló, para darle seguridad a las inversiones, la creación de un Fondo a los fines de garantizar el cumplimiento de las obligaciones asumidas por ENARSA en virtud de los Contratos de Provisión.

A tal fin, ENARSA, CAMMESA y el Banco de Inversión y Comercio Exterior –BICE- suscribieron un contrato de fideicomiso con el objeto de garantizar el pago del precio que  ENARSA debe a los contratistas de todos los contratos de suministro, y el pago que CAMMESA debe a ENARSA como consecuencia de los “Contratos de Abastecimiento”.

En el contrato de fideicomiso se previó el otorgamiento de un Aval por el Estado Nacional de hasta la suma de dos mil millones de dólares –u$s 2.000.000.000-, a favor de ENARSA.

A su vez, esta empresa estatal, en el mismo contrato, se comprometió a transferir esta garantía al fideicomiso con el fin de garantizar el pago del precio a los contratistas. Los beneficiarios del aval son los contratistas o quienes resulten cesionarios de los derechos de cobro derivados de los contratos de suministro.

Es claro que si bien el aval integra el fideicomiso, éste solo tiene por objeto garantizar el pago del precio debido por ENARSA derivado de los contratos de suministro.

En resumen, Cassagne precisó que respecto a los contratos que firmó ENARSA con las empresas privadas para el desarrollo de centrales de energía por medio fuentes renovables, el contrato de fideicomiso, y específicamente el aval, son los medios por los cuales se garantiza a los inversionistas que ENARSA cumplirá sus obligaciones.

La constitución de esa garantía de pago fue sumamente relevante para las empresas a la hora de salir en busca de financiamiento, pues el aval es un elemento trascendente que los prestamistas toman en cuenta para evaluar las condiciones crediticias -tasa de interés, plazo, riesgos, etc.-.

Pues bien, estamos en presencia de un ejemplo de modelo de colaboración pública privada para desarrollar infraestructuras sustentables en materia energética.

Sin embargo, el abogado dijo que es importante resaltar que algunas empresas están encontrando en la actualidad dificultades para obtener financiamiento privado para estos proyectos en Argentina, y el financiamiento o el aporte directo por parte del Estado Nacional no avizora un horizonte cercano.

Por evitar retroceder en el camino iniciado, consideramos fundamental profundizar la colaboración inteligente entre el sector privado y el sector público, y la implementación de estos modelos de participación pública y privada, que frente a la actual crisis de financiamiento, deberán contemplar otro tipo de ayudas y distribución de riesgos –sea en forma complementaria o suplementaria- que posibiliten la concreción de esta política de energía sustentable. 

-En América Latina, Brasil lidera el mercado de energía eólica, ¿qué perspectivas hay para este mercado en la Argentina?

La energía eólica es la energía renovable con más proyección en Argentina, dadas las condiciones climáticas de su territorio, siendo una reconocida potencia mundial, formando un grupo liderado por países tales como Rusia, Canadá, Estados Unidos y Australia.  Desde el año 1994 se vienen instalando parques eólicos en la Argentina.

Sin embargo, Cassagne destacó que se ha alcanzado en la actualidad únicamente una potencia de  80 MW.

“Es una potencia reducida si se la compara con el potencial teórico eólico de Argentina, que impresiona, toda vez que podría llegar a más de 2.000 GW, un valor equivalente a dos veces la capacidad de generación actualmente existente en los Estados Unidos”.

En el año 2012 se presentó formalmente el Cluster Eólico Argentino formado por varias empresas nacionales, que prevén que en ocho años se alcanzará una producción de 1.000 MW anuales eólicos, desarrollándose para ello 500 proveedores y cuatro marcas de aerogeneradores nacionales. Su principal apuesta son los proyectos GENREN.

“Si bien Argentina avanzó significativamente más rápido que sus vecinos en la implementación de sus primeros parques eólicos financiados por el Estado, dada la actual crisis financiera internacional que encarece el crédito y endurecerá las condiciones para su otorgamiento, principalmente en proyectos novedosos como los relacionados con los parques eólicos de producción deenergía eléctrica, debemos seguir en esta materia los ejemplos de nuestros países vecinos, Uruguay y Brasil”, indicó Cassagne.


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